Wednesday, November 19, 2014

THE ESPLANADE


They tell you there is no sign of hope
You tell me there is no sign of hope

Tomorrow there'll be no gravity for me

I want to tie you down with rope
I want to tie you to this tree



The esplanade's so majestic that into majesty I glide
And find my reveries there for you to guide


Rest your weight upon my arm I beg do take my hand
To visit and our visions light and time do bend
Thus no light we perceive at tunnel’s end


On the esplanade our vision’s so splendidly grand
Majesty before not at tunnel’s end
This reality ours to defend

Name it not it has no need of name
Too few others understand the same

For light's before not at tunnel’s end






The photograph illustrating this work is an image by the artist David F. Brandon also called “ESPLANADE” © David F. Brandon, 2014.
 

Tuesday, September 30, 2014

DO YOU WATCH HER CHEEK CARESS THE SHEET?



......



Do you gaze down upon her from way above?
Do you reach out but fear to touch?

Do her murmurs rise and fall with breath?
Does her sweet face show any fear of death?

Do you long to place your ear upon her breast?
Do you loathe to see her there for all the rest?
Does she do nothing at your behest?

Does her lithe body ask to be smelt?
Is this as bad as you have ever felt?

Do you wish to gently stroke her dreaming head?
Does she float serenely across that strange bed?

Do you honestly wish that she were dead?

Do you?
Do you?

….perceive her converse in distant reverie notice her eyelids flutter oh so slightly smell her sheets scented in stale sweat see the sheen glow upon her skin sense it all grow slightly damp drift down and smother her smell of times gone by long to smother the beating of her heart….

Do you yearn to?

Does she?

Thursday, September 25, 2014

EL LIRIO, PRELUDIO DE UN PENSAMIENTO (DELIRIO)



El detritus de una velada nocturna, de la comida, de la bebida, de la conversación, de los chistes malos y las buenas risas, está esparcido por el mantel negro. La música de fondo y los invitados hace ya tiempo que se han ido, llevándose con ellos todos sus ruidos, sus palabras, sus buenas filosofías y sus mejores argumentos.  Las cortinas, de terciopelo rojo sangre, están echadas. Tres copas de vino, en íntima proximidad forman un pequeño grupo familiar, nosotros los últimos en darles descanso. Posos en dos de ellas, las tres empañadas por huellas de dedos que me confirman que todo ha salido fantásticamente bien.

Las dos os fuisteis a la cama hace ya un buen rato, pero yo estoy demasiado cansado para poder dormir así que estoy absorto en la nada, coqueteando con todas las ingeniosas respuestas que no di y que, como siempre, llegan demasiado tarde para ser utilizadas. Coqueteo con los recuerdos de un tiempo en el que disponía de más futuro que pasado. Sé que hay pensamientos de los que puedo escapar, pensamientos que puedo reeducar, y pensamientos que volverán una y otra vez con exquisita terquedad. Los de este momento en particular, soy consciente, son sencillamente los mismos de siempre, pero más meditados, rumiados con un vocabulario más sofisticado, un reflejo de la compañía que frecuentamos, pero en este momento pienso con palabras, preludio de un pensamiento.

Un haz de luz procedente de algún otro universo, del exterior, que no deseo investigar, atraviesa en ángulo el color burdeos contenido en una de las copas, proyectando un infinito destello sepia sobre el mantel oscuro, toda una galaxia para un pensamiento. Éste es el pensamiento. Me siento ausente; podría incluso estar fuera de mi propio cuerpo. ¿Estoy siendo un espectador, pero de qué?


Está cautivado, pero algo triste, le faltan las palabras. Es en ese momento cuando le llueven las imágenes. El lirio baila aquí y baila allí. Las imágenes están cargadas de contenido, contenido contradictorio, yuxtaposiciones de lo bello y lo no tan bello, las imágenes se entremezclan, se funden, intiman entre ellas. Para él la sensación es la de estar viviendo en una película o en una novela extraña, en un rincón oscuro, en las sombras oscuras de una maloliente sala vacía, una habitación que se ha convertido en una celda que delimita esta particular imaginación. Hay, claro está, intromisiones que llegan de fuera, visiones, perspectivas del exterior, del otro lado de la cortina echada, pero que se están procesando dentro de ese cráneo, su cráneo, en ese rincón oscuro, en esa celda oscura.

Así pues comprende que este particular instante de imaginación está cargado de simbolismo. Símbolos simples estos, que no requieren de enciclopedias para interpretarse. Símbolos simples estos, que no precisan una interpretación al modo en que el simbolismo de Freud lo requería. Da al pobre hombre la libre asociación de Jung, símbolos simples cuya comprensión emerge y se desvanece del mismo modo que la escena de una película se funde con otra, de la misma forma que una palabra nace en una frase y muere en el párrafo para ser integrada en vagos recuerdos de una novela oscura medio-olvidada, una novela que renace en forma de guion para esta película incoherente sobre un trozo de vida.

Vuelvo a ser yo mismo de nuevo, por supuesto, y, por supuesto, nada es tan complicado como lo más simple, como los pensamientos simples. Es imposible explicar la belleza, uno sólo puede subrayarla. La belleza parece simple. Puede que la belleza sea diferente para cada uno de sus espectadores, pero para todos y cada uno de ellos es hermosa. Las razones tras las que se agazapa la destrucción, el deseo de mancillar la belleza, son así mismo complicadas. Se han dedicado montones de tratados a la búsqueda de una explicación, a la búsqueda de una excusa que justifique esta irrevocable atracción que la humanidad siente por su destrucción. Detrás de cada cortina echada, la mía, la tuya, la de cientos, miles de personas, debajo de cada bombilla encendida, la mía, la tuya, la de cientos, miles de personas, hay belleza, pero la bestia se ha escondido en las sombras, sólo para permitir a la belleza la delicadeza que necesita para convertirse en sublime.

Saturday, July 12, 2014

PRELUDIO DE UN PENSAMIENTO, DULCES NIÑAS TERRORISTAS




El detritus de una velada nocturna, de la comida, de la bebida, de la conversación, de los chistes malos y las buenas risas, está esparcido por el mantel negro. La música de fondo y los invitados hace ya tiempo que se han ido, llevándose con ellos todos sus ruidos, sus palabras, sus buenas filosofías y sus mejores argumentos.  Las cortinas, de terciopelo rojo sangre, están echadas. Tres copas de vino, en íntima proximidad forman un pequeño grupo familiar, nosotros los últimos en darles descanso. Posos en dos de ellas, las tres empañadas por huellas de dedos que me confirman que todo ha salido fantásticamente bien.

Las dos os fuisteis a la cama hace ya un buen rato, pero yo estoy demasiado cansado para poder dormir así que estoy absorto en la nada, coqueteando con todas las ingeniosas respuestas que no di y que, como siempre, llegan demasiado tarde para ser utilizadas. Coqueteo con los recuerdos de un tiempo en el que disponía de más futuro que pasado. Sé que hay pensamientos de los que puedo escapar, pensamientos que puedo reeducar, y pensamientos que volverán una y otra vez con exquisita terquedad. Los de este momento en particular, soy consciente, son sencillamente los mismos de siempre, pero más meditados, rumiados con un vocabulario más sofisticado, un reflejo de la compañía que frecuentamos, pero en este momento pienso con palabras, preludio de un pensamiento. 





....En algún momento es como vivir en una película o en una oscura novela....

¡Brindo por ti, sí, por la exquisitez fragante y sublime! ¡Y un brindis por quienes nunca entenderán completamente las razones! ¡Belleza, no deseo conocer tu verdadero rostro! ¡Oh, horrible carroña corrompida! ¡Carroña! El cuervo no se posará para darse un banquete, ni tampoco se cubrirá de gloria lasciva alguna.

....Juego, patrón de movimientos, la realidad no tiene sustancia, ni restricciones....

¡Un brindis! ¡El brindis más glorioso por la chica  más exquisita y rencorosa! ¡Crúor! El odio se disfraza (se viste) de belleza. Mis ojos, unos ojos tan tristes, testigos una y otra vez  por los siglos de los siglos amén. Mis tristes ojos, oh, pero eternamente tristes, pues la putrefacción irrumpe para siempre, siempre, jamás un día, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo, para cerrar la herida, ni en este momento ni en el molesto recuerdo, que no sabe de tiempo.

....Dulces niñas terroristas, brindo por vosotras! Nunca sabréis por qué. ¡Carroña! El cuervo no se posará, ni se camuflará con lascivia.... todos se camuflan con lascivia....





Si hubiera cine, si hubiera una película, yo, en algún momento, viviría como un personaje de la misma película, o acaso en mi propia oscura novela, consumiéndome, desapareciendo, por momentos más frágil cada vez hasta que dunas de polvo imperceptible engulleran éste, mi decrépito cadáver.

.... Ojos tristes, de todos modos, todo se repetirá....

¡Un brindis! ¡Levanto mi copa a la consumación del juego, pues la vida no es más que un concurso, una confusión, un patrón de movimientos. Nunca hay ganancia, nunca hay ganador y por eso, me atrevo a sugerir, la realidad no tiene sustancia, y por lo tanto, no tiene restricciones.

.... En la sala de maniquíes lo que parece cera lentamente se desliza fuera de las armaduras, con las caras de los infames ahora irreconocibles. La temperatura aumenta.... ojos de vidrio, cual canicas, se agrietan en una colisión desordenada por el suelo.... nunca hubo nada tras ellos en ningún momento....